lunes, 17 de diciembre de 2007

Fiesta

Luces cegadoras no me permiten abrir los ojos más allá de sus destellos de colores. Melodías repetitivas chirrían en mis oídos constantemente; me siento acosada.
La gente me golpea en el hombro mientras camino apresuradamente, tratando de escapar de la muchedumbre que ríe alegre, que habla de grandes cenas, de regalos, de vacaciones, de la nieve del frío... No reparan en mi agobio, en mis ganas de salir a un lugar tranquilo.
Por fin, llego a una pequeña plaza solitaria, alumbrada por cuatro tristes farolas que iluminan el gris pavimento solitario. A lo lejos aún llega el murmullo de los villancicos cantados por niños felices con enormes sonrisas.
Me dejo caer de rodillas en el suelo, sintiendo la frialdad del cemento en las palmas de mis manos. Respiro profundamente, me tranquilizo y deseo que todo pase lo más rápido posible. Intento reflexionar en el motivo de toda esta celebración, si realmente todo es tan mágico, si todos somos tan felices, si estas fechas son tan especiales...
No puedo ponerme en pie y comienzo a llorar, notando que las lágrimas ruedan calientes por mis frías mejillas. Quiero que todo termine. De repente, un gatito negro sale de debajo de un coche y se acerca a mí con curiosidad. Alargo mi mano para acariciar su suave cabeza mientras sonrío temblorosamente, pero escapa de mí asustado al aparecer por la esquina tres chicas con matasuegras y trompetillas...
Feliz Navidad...

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Abandonada

El suelo está duro pero permanezco tumbada sobre las frías losas de mi oscura celda. Contemplo mis manos blancas e inmóviles, apoyadas sobre la piedra gris y húmeda. Veo algunos mechones de mi cabello oscuro, enredados, húmedos. Ha debido amanecer; veo en la pared los rayos del sol y la estancia en la que me encuentro aparece todavía más patética. Alguien entra en la prisión; veo sus zapatos, no sé si es un hombre o una mujer pero no me preocupa. Deja ante mí una bandeja de comida y me invita a saborearla. Con insulsas palabras pronunciadas con el mismo tono a diario, pretende darme lecciones sobre la vida, pretende motivarme a levantarme del suelo y a alimentarme. Ni siquiera respondo. Ante mi silencio y mis lágrimas, ese alguien se marcha y cierra de nuevo a cal y a canto la puerta, dejándome sola de nuevo, encerrada, ausente, olvidada.
Un ratoncito aparece atraido por el olor de la comida. Se detiene ante mi y huele mis labios y la punta de mi nariz. No le intereso demasiado, obviamente, por lo que decide dar cuenta de la comida. Sonrío.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Búsqueda

Todo acaba de estallar. Alguien ha prendido la mecha de mis emociones y ya nadie podrá detenerme. ¿Por qué lo has hecho? Me has convertido en un monstruo...
Corro jadeante en la oscuridad, la vista se me nubla, estoy sedienta y la razón me ha abandonado. Quien se cruza en mi camino siente miedo; tal es la ferocidad de mi mirada, la ansiedad de mi respiración, la locura de mi expresión...
Voy a buscarte y cuando te encuentre, no voy a tener compasión. Voy a mirarte a los ojos y cuando supliques compasión y piedad me lanzaré hacia tu cuello y succionaré tu sangre espesa y negra hasta quedarme saciada. No mereces ni un ápice de mi ternura. Voy a disfrutar haciéndote daño, voy a lanzar carcajadas al aire mientras tú te debates entre la vida y la muerte. Y después, cuando todo pase, cuando te des cuenta de lo cara que te ha costado tu osadía, retrocederé hasta mi cueva húmeda y oscura donde me envolveré en mis grandes alas negras y cerraré los ojos, hasta el próximo despertar.
¿Tienes miedo? Tú te lo has buscado.

sábado, 17 de noviembre de 2007

La estatua


Miro con indiferencia una araña que cuelga de mis cabellos. Extiendo una mano, se posa sobre mis dedos, y tras tejer una tela rápidamente, sigue descendiendo hasta el suelo. La observo mientras huye moviendo con celeridad sus largas patas.

Mis manos están llenas de polvo gris y mis pies van cediendo lentamente en el terreno, se cubren de hiedra fresca y verde que ya casi alcanzan mis rodillas. Sé que voy perdiendo el color en mis ojos, en mis labios. Los que me ven, sienten lástima y compasión, pero pasan de largo y aquí me dejan.

Una vez alguien me dejó aquí y prometió que volvería. Cumplí mi palabra y desde entonces no me he movido de aquí; me cubro de polvo por el paso del tiempo, pequeños animales encuentran refugio en mis cabellos, entre mis pies, en los pliegues de mis ropas...

Soy gris, silenciosa, inmóvil. Paciente. Indolente.

martes, 13 de noviembre de 2007

El bosque


Corro por el bosque. Delante de mí todo está oscuro. Detrás de mi... no me atrevo a mirar.

Voy retirando las ramas que aparecen delante de mi rostro con torpes movimientos de mis temblorosas manos. Parece que quieren agarrarme, que quieren retenerme, que quieren que funda con esos troncos húmedos y agrietados.

El terreno bajo mis pies es fango cubierto de hojas secas, el otoño me ha sorprendido. Encima de mi cabeza sólo ramas y troncos desnudos, y un brillo blanco y pálido que proviene de una luna cuarteada que me mira imponente, impasible, impoluta.

Siento un aliento en la nuca y mi piel se eriza; está a punto de alcanzarme y por más que corro no me alejo del peligro que me persigue. Unas uñas afiladas han desgarrado mis ropas y me han provocado dolorosos arañazos en la espalda.

Tropiezo y caigo de bruces al suelo, mis labios topan con la alfombra de hojas muertas que cubre el suelo y en mi boca siento el sabor del barro, la humedad de la lluvia encharcada.

Entonces unos dedos acarician mi mejilla. Me doy la vuelta temblorosa, jadeante, asustada, llorosa y... veo el rostro más hermoso que haya podido imaginar... Soledad... ¿por qué he estado escapando de ti?

domingo, 4 de noviembre de 2007

El hoyo




Cavo un hondo agujero con mis propias manos. Las puntas de los dedos comienzan a despellejarse dolorosamente, puesto que ya no me quedan uñas. He debido perderlas entre la tierra. El olor a tierra húmeda acude a mi nariz y me apremia para que excave con más rapidez.


A mi alrededor todo está oscuro pero al fondo la luz de un nuevo amanecer me amenaza. Quiero escapar de los rayos del sol, no quiero que mi miseria y desesperación sean iluminadas. Quiero ocultarme a los ojos del mundo, a los ojos de todos.


Creo que el hoyo ya es bastante profundo. No me meto en él, directamente me dejo caer y me acurruco como un bebé en el vientre de su madre. La Tierra es mi Madre. Apoyo mi mejilla blanca en la tierra y siento el cosquilleo de una lombriz de tierra que me saluda y me acoge como nueva compañera. Elevo mis manos ensangrentadas y sucias y me cubro de nuevo de tierra. Sonrío mientras cierro los ojos y me rodean las vibraciones de toda la vida que hay bajo el suelo sobre el que caminamos.


Cuidado donde pisas.

sábado, 20 de octubre de 2007

Hace tiempo...


Hace tiempo creí ser feliz

Hace tiempo creí que no existía la maldad, ni el egoismo, ni la envidia

Hace tiempo vivía en mi propia nube de inocencia, fabricada con falsas promesas, aderezada con besos traidores y rematada con edulcorados momentos de amor de treinta reales.


Ahora sé que todo aquello fue un error.

Lo mejor es vivir en mi sucia y oscura cloaca, donde sólo me acompaña la silenciosa soledad, donde nadie puede alcanzarme, donde mi rencor y mi rabia me fortalecen hasta que llegue el momento de salir a la superficie y cobrarme mis víctimas...

lunes, 15 de octubre de 2007

Melancolía







Un piano suena en alguna parte, con toques lentos y delicados de dedos virtuosos sobre las teclas blancas y negras que parecen una dentadura que muerde intensamente la serenidad de mi corazón.

Ningún motivo para sonreir hoy, ni para desear buena suerte a nadie.



Hoy sólo quiero estar sola y recrearme en la tranquila melancolía que se ha adueñado de mi alma, como una fría sombra que se extiende en mi interior, helándome los huesos como el viento helado del invierno.

Deja que me arrope con la cálida capa de los recuerdos oscuros. Quizá logre entrar en calor...

sábado, 13 de octubre de 2007

¿Qué pasa?


Soy un bicho raro, ¿y qué?


He cometido el pecado de tener mis propios pensamientos, de no dejarme llevar por las ideas fáciles que nos proponen aquellos que pretenden mover nuestras vidas desde sus hilos de marionetas. ¡No lo lograréis conmigo! Pelearé y me defenderé, no lograréis superar el baluarte de mis convicciones con vuestra demagogia y vuestra palabra fácil...


Marchaos y no perdáis el tiempo, estoy dispuesta a sacar la loba que hay en mi, os mostraré mis dientes llenos de jirones de carne y sangre de otros que se han atrevido antes que vosotros. Os daréis cuenta de que bajo mi blanco y suave pelaje se esconde una fuerza a la que nunca os habéis enfrentado, cada fibra de mi ser estará centrada en vuestra destrucción.


Dad un paso atrás. No os acerquéis más. Pienso morder fuerte.

viernes, 12 de octubre de 2007

Recuerdos


Decía Terenci Moix que el pasado sabe cuando golpear, acecha y acecha a su víctima hasta que en el momento más inesperado ataca y te deja debilitado, dolido, como si esa herida que ya creías cicatrizada volviera a sangrar y a doler.


Quizá sea cierto que cuanto más quieres olvidar algo, más difícil es, y que lo mejor es hacer tu vida y dejar pasar el tiempo, que todo lo cura. Puede que sea verdad que llenar unas carencias con otras cosas lo compensa todo y alcanzas ya no la felicidad, sino al menos la serenidad...


Mentira, todo mentira, falsedades que nos decimos a nosotros mismos para consolarnos, para crearnos esperanzas de que alguna vez seremos felices. Las heridas nunca curan del todo, se quedan ahí como feas cicatrices retorcidas que en cualquier momento pueden volver a sangrar, nos hacen débiles y temerosos de volver a sentir dolor.


No entiendo por qué, no sé a qué viene, pero hay cosas imposibles de sacar de la cabeza. Da igual que intentes sacar enseñanzas, aprender lecciones, todo lo que queráis decir. Hay experiencias, palabras, sentimientos, sensaciones, miradas, sonrisas... que ahí se quedan albergados en el alma y en el corazón, mientras luchas por sacarlo, por olvidarlo...


Si pudiera arrancarme el corazón y vaciarlo por completo... sacar todas las impurezas, los desechos, los tejidos negros y desgarrados, imposibles de reparar...

sábado, 6 de octubre de 2007

Desprecio





Cuánto desprecio destilan los seres humanos ante todo lo que les rodea.

Se creen tan maravillosos, tan perfectos, con tantos derechos y tan pocos deberes... caminan por la Tierra como si ellos hubiesen sido sus creadores y por tanto, sus poseedores. La contaminan, la modifican, la torturan... y después se lamentan de las respuesta que otorga la Naturaleza enviando huracanes, tormentas, incendios, inundaciones, sequías... Todo eso no es más que lo que merecen los humanos por estar haciendo lo que están haciendo.

¿No sería más fácil ser agradecidos y darse cuenta de lo que les rodea? ¿No son capaces de sentirse humildes ante los colores de un atardecer, ante el brillo plateado de la luna, ante el frescor de la lluvia, ante la mirada curiosa de un gato?

El ser humano, una aberración en la Tierra. Su fin está cercano.

Dejadme



Dejadme sola, no quiero que estéis aquí...

¿Quién os ha llamado? ¿Quién os ha pedido que vengáis?

Dejadme sola con la soledad que arrastro en cada lágrima, con la amargura que exhalo en cada suspiro, con esta nube negra que desde hace tanto tiempo me persigue y me empapa con su lluvia ácida...

No quiero sonrisas, ni palmaditas en el hombro, ni falsedades, ni hipocresía. No os necesito, nunca he necesitado a nadie, dejadme sola, como siempre he estado.

Dejad que cave con mis propias manos este hoyo en el que me enterraré y del que no saldré hasta que algo en la superficie me merezca la pena.

Dejadme.

Soledad



Hoy me siento sola.
Me dejaron atrás amigas de siempre que ahora tienen nuevos amigos. Me dejaron atrás novios, incluso rollos, que debieron encontrar algo mejor. Me dejaron atrás, por supuesto, los que simplemente eran conocidos o compañeros de trabajo. Puedo contar con los dedos de una mano a los que siguen a mi lado y vivo con el temor de que también me dejen atrás.
De casa al trabajo y del trabajo a casa, no hago otra cosa.
¿Quizá me lo merezco? Puede ser que me haya portado mal pero creo que no ha sido así. Creo que soy una persona con mucho que ofrecer, ¿dónde está la gente entonces?

Y me planteo otra cosa: ¿es eso cierto de que el hombre es un animal social por naturaleza? Quizá me siento frustrada no por estar sola, sino porque se supone que eso no es lo normal. ¿Me estaré dejando llevar por los prejuicios de la sociedad? ¿Es que no podemos valernos por nosotros mismos?

¿Tan mala es la soledad? ¿O la idea que tenemos de ella?

Yo sólo sé que no me siento bien.

Silencio


No apreciamos el silencio.

Llegamos a casa y ponemos la televisión aunque no le hagamos caso, o la radio, o llamamos a alguien por teléfono. Si vamos por la calle, todo el mundo lleva en las orejas los auriculares del mp3 o del manos libres.

¿Por qué no valoramos el silencio? El silencio es tranquilidad y es poder escucharnos a nosotros mismos, quizá sea eso lo que nos da miedo, escuchar la voz de nuestro interior, que nos habla de lo más verdadero que tenemos, nos dice cosas que no podemos negar porque salen de nosotros mismos. Sí, ése es el motivo por el que nos inquieta el silencio.

Una propuesta: levantarse de madrugada, cuando aún es de noche y asomarse al balcón. Se escuchan las hojas de los árboles, un bebé que llora en algún sitio, un perro que ladra, un coche de alguien que se va o vuelve de trabajar... Dentro de casa, se escuchan nuestras pisadas, los crujidos de los muebles... Y si cerramos los ojos, escuchamos todas las verdades sobre nosotros mismos que nos negamos a aceptar. ¡Cuántas revelaciones han venido en mitad de la noche, en horas de insomnio! Las mejores decisiones que he podido tomar en mi vida han sido aquellas que he meditado en mitad de la noche, rodeada de oscuridad, quizá alumbrada por la luz de la farola que entra por la ventana, mirando las estrellas. Ahí es cuando todo se escucha con claridad.

No temas el silencio. No temas escuchar las palabras que tu propia alma intenta decirte para ayudarte a encontrar el camino. Calla. Y escucha.

Aniversario fatídico


Hoy es un día en el que mucha gente ha tenido que hacer el comentario: "Hoy es 11-S"
Reconozco que es dificil no mantenerse impasible pero, ¿acaso tenemos que dejarnos llevar por la psicosis? ¿Es que no nos damos cuenta de que los terroristas ya están ganando la batalla en nuestras mentes? Tenemos miedo, sospecha y nos sentimos inseguros estemos donde estemos porque ya nos han demostrado que pueden matarnos donde queramos, y es cierto que existe una impotencia generalizada ante este asunto.

Nadie aporta soluciones y los gobiernos se sienten atados por las leyes de la democracia, que no permite la Ley del Talión "ojo por ojo, diente por diente". Aunque es bien sabido que la aplicación de esta ley tiene malas consecuencias, ¿alguien tiene el valor de decir que no la aplicaría gustoso alguna vez en su vida? Porque yo sí haría a más de uno que sufriera lo que ha hecho sufrir a otros...

No sabemos qué va a pasar pero yo seré valiente. O al menos, lo intentaré. Recupero el lema de aquel día horrible en que desapareció Miguel Ángel Blanco: "ETA, escucha, aquí tienes mi nuca"

Otoño



Tengo ganas de que llegue por fin el cambio de estación definitivo. Levantarme una mañana y sentir el fresquito en los brazos, salir a la calle y que me dé el aire en la cara, caminar y escuchar bajo mis pies el crujido de las hojas secas.

Quisiera que las hojas empezaran a caer, que los árboles cambiaran de color mostrando un espectáculo silencioso y hermoso, que amaneciera lloviendo delicadamente, otorgando al ambiente ese olor nostálgico y fresco...

Estoy cansada del calor, del sol y del cielo azul.
Quiero que vuelva el color gris en toda su gama, quiero el marrón, el amarillo y el rojo, el ocre y el dorado, el blanco y el negro.
Quiero el silencio y la melancolía.


Reencuentro con el pasado

Es curioso como cambia la percepción de las cosas a lo largo del tiempo, como las experiencias van modelando nuestros puntos de vista de tal manera que en ocasiones parecemos personas diferentes de las que éramos hace no tanto tiempo...

Hoy me encontré con alguien que en el pasado representó para mí la felicidad, el amor, la compañía, los planes de futuro... que me hizo llorar y sufrir cuando vi que todo eso sólo eran estúpidas ilusiones mías, alguien que fue blanco de mi amor y de mis lágrimas, de mis pensamientos durante día y noche...

Es sorprendente la total indiferencia que siento ahora. Ni odio, ni rencor, absolutamente nada, nada más de lo que pudiera sentir hacia cualquier otra persona de las que se cruzan en mi camino diario. Antes sonreía al verle, me llenaba el corazón escuchar su voz y ahora me he visto a mí misma tratando de esquivarle.

El tiempo no deja de sorprenderme y de darme lecciones. Aunque una vez creí morir por separarme de él, ahora me doy cuenta de que fue lo mejor que pudo ocurrir. Todo pasa.

Amistad escondida

Llevaba algún tiempo renegando de la sociedad, de la amistad y de cualquier vínculo sentimental que pudiera atarme a otra persona, hacerme débil, ser potencialmente dañada. Quizás era una manera de protegerme.

La verdad es que ayer me di cuenta de que las personas están ahí, aunque no lo parezcan. Nos creemos abandonados, olvidados, pero no es así, a veces entendemos las cosas de una manera que no es, no hace falta colgarse al teléfono una hora diaria para demostrar la amistad, no hace falta salir de fiesta todos los sábados por la noche todos juntos para que se vea que somos amigos...

Un amigo está ahí y punto.

Inauguración

Inauguro este blog para que tú, desconocido que lees estas palabras a través de la pantalla del ordenador, puedes saber algo de mi, que estoy al otro lado, cuyo rostro desconoces...

Unas veces seré divertida y brillante, otras monótona y aburrida y algunas, pesimista y deprimente, pero siempre seré yo...

¿Que qué interés puedo tener para ti? ¿Qué interés tienen todas aquellas personas anónimas que deciden hacer lo mismo que yo y publicar un diario en Internet? ¿Qué sentido tiene asociar el verbo "publicar" a la palabra "diario", entendida como aquel escrito en el que se reflejan los pensamientos más íntimos que no se confiesan a nadie? ¿Por qué hemos de buscar siempre un motivo, un por qué? ¿Soy contradictoria?

Mejor será que no hagas tantas preguntas y entra aquí de vez en cuando, quizá te decepcione, quizá te enganche... Sea cuál sea tu impresión, me gustaría que me dejaras un comentario para poder llevar mi barco en dirección correcta.