Ya no sé cuánto tiempo llevo aquí agazapada, llena de barro, encogida y sosteniendo mi fusil. La guerra comenzó hace mucho y no hay noticias que indiquen que esto va a terminar en algún momento. Las balas silban en mis oídos constantemente y apenas dan un respiro para recoger los pedazos de los que van cayendo. De vez en cuando, un misil cae a escasos metros de la trinchera en la que me encuentro; el enemigo sabe dónde estoy y quiere alcanzarme pero por suerte, sus armas no llegan hasta mí.
Estoy cansada de esta guerra de trinchera. Estoy cansada de mantenerme escondida y en silencio mientras no dejan de atacarme y de enviarme noticias desalentadores acerca de esta lucha. Soy una guerrera pero también soy humana, y mi paciencia tiene un límite. Mis músculos están en tensión por la constante vigilancia pero mi superior no me permite defenderme, porque sabe que no sólo perderé la vida en el intento, sino que perderemos también la guerra.
La soledad de la trinchera me hace plantearme si esta táctica absolutamente pasiva merece la pena y si no es necesario hacer un cambio de planes y pasar a la acción de una vez por todas... perder esta batalla no tendría por qué significar perder la guerra entera...
Mientras tanto, yo cumplo órdenes.
Catatanemak
Hace 4 años