Encerrada en su vitrina de cristal, la muñeca de porcelana observa todolo que ocurre sin poder hacer nada. Sus labios rojos están sellados y sus ojos de cristal ni siquiera pueden parpadear. Desde su posición, se da cuenta de la urgencia en la que se encuentra el mundo, ve llorar a hombres del pasado y a mujeres del presente, siente el toque de entes no humanos y se desespera en su silencio ante la impotencia.
Es un objeto inútil que no puede moverse, ni hablar, sólo puede sentir y su cuerpo de porcelana comienza a resquebrajarse por algunos lados, aunque bajo sus vestiduras no se aprecie. Por el agujero de su nuca y de su ombligo penetran corrientes de energía que pretenden que se mueva pero no puede, así que sólo le queda derramar una solitaria lágrima cada noche por aquellos a los que ama y sufren, en espera de poder salir de esa vitrina y recuperar el habla y el movimiento...
Catatanemak
Hace 4 años