Envuelto por el frío aire otoñal en el que se enmarañan sus pensamientos, espera bajo la estructura de ladrillo viejo que conforma la estación de autobuses. Está nervioso, intrigado, ansioso, tiene miedo y esperanza, pero se mantiene firme y atento.
Entonces la ve.
Llega arropada por las multicolores rayas de una enorme bufanda, con los ojos brillantes, las mejillas enrojecidas por el frío y una sonrisa en los labios, trayendo con ella la serenidad, la confianza y la seguridad.
Cuando se miran a los ojos, saben que sus solitarios viajes por el anhelo y el deseo han terminado, y que jamás volverán a caminar sin unos pasos que los acompañen.
9 consuelos:
Que bonito. Si fuera real, ains
Emoción de todo lo que comienza (el año, la vida, la estación. el tiempo)
Hermoso texto, Lau!
Kaerog, no pienses en lo que no es, sino en lo que podría ser ;-)
Roberto, aunque venga el frío y parezca que todo muere, siempre tengo esperanzas en que algo nuevo nazca.
Y adoro que me llamen Lau, jajaja.
¡Un abrazo!
Es una entrada preciosa. El final sublime. Me gustan los finales felices :)
Gracias
Un abrazo y feliz finde
Tonet, me alegro de que te haya gustado. A veces está bien un respiro entre tanto pesimismo.
¡Un abrazo!
Humm, nada como la maravilla del encuentro; a partir del otro nos completamos.
Como resistirse a una mujer envuelta en una bufanda que llega desde una tarde de frío otoñal.
Un beso.
Carlos, para que veamos las maravillas que puede hacer una bufanda, jajaja.
Gracias por pasar, ¡un abrazo!
La vida es bella... Bueno, quizas la vida podria ser bella...
Saludos, amiga
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